sábado, 22 de octubre de 2011

¡ Pal Tío La Vara !

El ESNOBISMO PUEDE LLEGAR A NUESTROS BALNEARIOS
Vale que Cleopatra se bañara en leche de burra para cuidar su piel; es posible que algunos alimentos prevengan el envejecimiento de la piel y que el baño de chocolate, aunque pringoso, tenga efectos saludables; pero sigo prefiriendo dejar el vino para curas hidropínicas.

Cromoterapia
(Golden Port Salou & Spa)




La aromaterapia, cromoterapia y musicoterapia, tienen sin duda efectos sensoriales que nos causan relajación, bienestar y contribuyen por tanto a mejorar nuestra salud.


Aplicación de peloides


Los efectos terapéuticos y dermocosméticos de lodos, barros y peloides, están científicamente probados y su uso en balnearios es ancestral. Son muchos fieles agüistas los que acuden a balnearios especializados en barros como El Raposo en la provincia de Badajoz, o el de Archena en la de Murcia. Hoy en día casi todos lo balnearios tienen cabinas para la aplicación de peloides.


Pero la aplicación de mascarillas de caviar, o la ingesta de   oro en suculentos platos, hubieran quebrado la paciencia de Marco Antonio; si llegan estas cosas deberemos llamar al Tío La Vara, como en su día se tuvo que hacer con los que ofrecian aparatos para beber agua imantada.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Agua mineromedicinal versus agua de consumo humano

Agua de consumo humano
 Las aguas de consumo humano son aquellas que utilizamos de forma continuada en nuestros hogares, para beber y cocinar. Son aguas que deben estar libres de sustancias perjudiciales para la salud en un consumo habitual.
La legislación exige que llegen cloradas a nuestros hogares para garantizar la ausencia de microorganismos patógenos. Además limita el contenido de numerosas sustancias, entre ellas el de oligoelementos y sustancias esenciales para la vida, pero que en demasía y de forma continuada resultan ser perjudiciales.



Nuestras aguas mineromedicinales son naturales, puras y exentas de contaminación; deben ser utilizadas sin cloración, tal cual surgen del manantial. La mayor parte no podrían utilizarse para consumo humano, por contener sustancias en concentraciones que superan los límites exigidos por la legislación. Pero muchas de ellas han sido y son ingeridas tradicionalmente por multitud de fervorosos usuarios que las toman para alivio de sus dolencias.
Manantial mineromedicinal sulfuroso de La Nava

Estas sustancias proporcionan al agua sus propiedades terapéuticas, pudiendo considerarse como "un medicamento", por lo que debieran ser utilizadas en curas hidropínicas bajo la prescripción del médico hidrólogo.

Paracelso, fundador de la farmacología, en el año 1500, decía: "todas las sustancias son venenos, la diferencia entre un veneno y un medicamento es la dosis", en este sentido podemos decir que nuestras aguas mineromedicinales son un medicamento, pero que ingerido en dosis excesivas y durante un tiempo inadecuado se puede convertir en un factor perjudicial para la salud. Este es el caso de numerosas fuentes sulfurosas, cuyas aguas tenen un indudable valor terapéutico, pero que por su elevado contenido en sodio no debieran ser tomadas habitualmente por personas con hipertensión.


sábado, 8 de octubre de 2011

Recientes trabajos sobre termalismo


Paso a darles tres referencias de trabajos recientes que he redactado sobre termalismo para todos aquellos interesados. El primer trabajo, a publicar en la revista Varia Historia, de la Universidad Federal de Minas Gerais, Brasil, lleva por título SALUD Y PAISAJE: CONTRIBUCIÓN DESDE EL TERMALISMO A LA REVITALIZACIÓN DE ZONAS RURALES (EL CASO DE POZO AMARGO, CUENCA DEL GUADAIRA, ESPAÑA). En este trabajo abordo la problemática de la contaminada cuenca del río Guadaíra (Andalucía, España) y del balneario de Pozo Amargo que se ubica en ella. El Guadaíra posee una buena muestra de patrimonio arquitectónico vinculado al agua que han generado sus habitantes a lo largo de estos últimos siglos. Este patrimonio ha experimentado un abandono similar al del propio río pero tanto el movimiento ciudadano como la respuesta de la administración han permitido paliar ambas situaciones. Hoy en día, la rehabilitación del antiguo balneario puede suponer una interesante iniciativa que aúne la mejora ambiental y paisajística del alto Guadaíra con la recuperación del patrimonio artístico y etnográfico de la zona, así como la puesta en marcha de una experiencia pionera de proyecto paisajístico aplicado a destinos turísticos de salud capaz de generar riqueza en la zona.

El segundo trabajo lleva por título PAISAJE Y AGUAS TERMALES. HACIA LA SALUD EN ENTORNOS PRIVILEGIADOS, y será presentado en el III Congreso Internacional en Geografía de la Salud, a celebrar en la Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, del 24 al 26 de octubre de 2011. En él trato de cómo las Villas Termales han sido enclaves que han gozado habitualmente de una gran belleza natural y paisajística, circunstancia que no ha pasado desapercibida para usuarios y viajeros que, atraídos por las cualidades de sus aguas y paisajes, se acercaron a estos lugares alejados de los circuitos tradicionales para encontrar alivio a sus enfermedades y achaques. Nuestro trabajo pretende abordar también cómo desde el siglo XVIII el paisaje contribuyó a incrementar la fama de las aguas mineromedicinales y cómo su contemplación y disfrute constituía una de las más habituales actividades de los bañistas.
Las instalaciones balnearias contribuyen a crear un espacio apropiado para cualquier terapia vinculada al relax y al descanso y por ello deben ser respetuosas no sólo con el inmenso patrimonio hidrológico, arquitectónico y paisajístico que atesoran sino también con los miles de bañistas que acuden a las Villas Termales para incrementar su calidad de vida y su estado de bienestar.

El tercero de los trabajos que quiero compartir con todos es EL PAISAJE EN LOS BALNEARIOS Y VILLAS TERMALES ESPAÑOLAS. UN ACERCAMIENTO A LAS REFERENCIAS PAISAJÍSTICAS Y SU VALOR TERAPÉUTICO EN OBRAS LITERARIAS, que fue presentado en el Congresso Internazionale Scritture silénciate: Il paessagio come storia, organizado por la Universidad de Bolonia y celebrado en la vecina localidad de Imola los pasados días 28-30 de septiembre de este año 2011. Escritores, viajeros, médicos directores de balnearios, empresas termales, directores de cine, pintores, etc. han abordado desde sus peculiares puntos de vista la relación estrecha que se ha venido forjando entre los usuarios de las instalaciones termales y el paisaje desde tiempos muy remotos, desde que el hombre empezó a usar las aguas mineromedicinales. Con el paso del tiempo, y a medida que las instalaciones fueron dotándose de más servicios (sobre todo hoteleros y relacionados con las diferentes técnicas de tratamiento), la capacidad de alterar el paisaje en las villas termales fue haciéndose mayor. Aparecieron grandes complejos urbanísticos con balnearios más grandes, hoteles de calidad para acoger clases sociales con mayores capacidades de consumo, paseos, jardines, etc., al tiempo que la mejora de las carreteras y la iniciativa privada permitía acceder en el tiempo libre, al turista pero también al enfermo, a paisajes cada vez más alejados. De este modo pudieron empezar a combinarse curas de talasoterapia con los baños tradicionales de agua mineromedicinal en las villas termales más cercanas al mar. El acceso al paisaje y su disfrute se convirtió en una ocupación indispensable en el quehacer diario de bañistas y turistas como terapia adicional a las aguas en unas ocasiones y como forma de ocupar el tiempo libre en otras. Hoy en día, el paisaje forma parte importante de nuestra calidad de vida y su conservación, gestión y ordenación en las villas termales debería ser un objetivo prioritario como forma de incrementar la calidad de los servicios vinculados al turismo de salud que ofertan estas poblaciones. Enlazar estas actuaciones con la tradición literaria y artística que ha resaltado las cualidades de sus paisajes termales es una obligación si queremos incrementar tanto su valor como el compromiso de las autoridades con su patrimonio cultural y natural.

En cuanto pueda consultarse el texto de estos trabajos libremente lo haremos saber a todos los interesados desde este mismo lugar.

¿Balnearios andaluces? y ¿por qué no?


Pocos deben conocer que Andalucía es la comunidad española que mayor caudal de aguas mineromedicinales tiene, algo que responde a la gran variedad geológica, geográfica y climatológica de esta tierra. Precisamente la variedad hace de Andalucía uno de los mejores destinos para pasar días de descanso en sus magníficos balnearios y conocer sus entornos privilegiados: el Parque Natural y Nacional de Sierra Nevada, el Parque Natural de las Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama, el Parque Natural de la Sierra de las Nieves, el Paraje Natural Desfiladero de los Gaitanes, Reserva Natural Laguna de Campillos, Paraje Natural Laguna Grande, Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas…. En definitiva, las villas termales andaluzas ofrecen naturaleza, riqueza paisajística, variedad geomorfológica y valiosos ecosistemas, rica gastronomía y una gran variedad artesanal. Y todo ello con una variedad hotelera y de alojamientos que va desde las casas cueva (Cortes y Graena, Villanueva de las Torres) a los más relajantes establecimientos hoteleros….

Pero los balnearios andaluces ofrecen también como ya dijimos una materia prima de primerísima calidad y una gran variedad en las características de sus aguas. En este sentido, Granada es la provincia que más destaca por su riqueza y variedad en manantiales de todo tipo. Las aguas sulfatadas o bicarbonatadas sulfatadas aparecen en Cortes y Graena, Villanueva de las Torres o Alhama de Granada. Lanjarón, por su parte, tiene gran variedad en aguas mineromedicinales de composición, además, muy diversa. Una vez salimos de la provincia de Granada los manantiales de aguas mineromedicinales ya tienen un menor caudal pero conservan mineralizaciones muy interesantes para tratamientos terapéuticos, como las sulfurosas de Carratraca, las carbonatadas de Tolox y las bicarbonatadas de Alhama de Almería.

Son ocho los balnearios andaluces que participan en el Programa de Termalismo Social del IMSERSO, aunque son los de Lanjarón y Alhama de Granada los que concentran más de la mitad de las plazas ofertadas en nuestra Comunidad. Ambos son balnearios de dilatada historia, a los que acudieron personas tan ilustres como Eugenia de Montijo, los duques de Montpensier, Pedro Antonio de Alarcón, Gustavo Doré. Federico García Lorca, Gauthier o Washington Irving. Sin embargo, cada uno de estos dos importantes balnearios tiene características muy diferentes. Mientras que Lanjarón posee una gran variedad de aguas por su mineralización, composición y temperatura (oscilan entre los 16 y 27 grados), Alhama destaca por disponer de aguas hipertermales (42 grados), de mineralización media y bicarbonatadas sulfatadas.

Las muy variadas características del agua que mana en Lanjarón permiten su uso tanto en bebida como? en baño y muchos tipos de técnicas de tratamiento para afecciones del aparato circulatorio, digestivo y respiratorio, para afecciones reumáticas y postraumáticas, vías urinarias, riñones y sistema nervioso. Por su parte, las de Alhama permiten también múltiples técnicas de tratamiento para la artritis, artrosis, ciática, contracturas musculares e inflamaciones (tendinitis, bronquitis, faringitis, laringitis, sinusitis...).

Por tanto, en Andalucía disponemos de una amplia variedad de villas termales de enorme riqueza natural cuya utilización asegura salud, alivio de dolencias, disfrute de paisajes y de territorios de naturaleza privilegiada. Viajando a nuestros balnearios contribuiremos también a dinamizar las áreas rurales en las que se encuentran, a evitar la despoblación y todo ello a cambio únicamente de nuestro bienestar….

viernes, 7 de octubre de 2011

Extinción de la especialidad de Hidrología Médica


                         Queremos esto...

Balneario El Salugral
El Ministerio de Sanidad, vía decreto, junto con otras medidas contempla en su proyecto la extinción de la especialidad de Hidrología Médica; trámite que al parecer se ha pospuesto para después de las elecciones.

Tanto la Sociedad de Hidrología Médica, como la Escuela Profesional de Hidrología Médica e Hidroterapia, entre otros organismos, están realizando un ingente esfuerzo en defensa de la especialidad.
Debemos apoyar la especialidad como pilar de la investigación española en Hidrología Médica e Hidroterapia.
 

teníamos en ocasiones esto otro....

Casa de Baños que dió lugar al Hotel-Balneario Valle del Jerte


¡Todos podemos ayudar!

Animo a todos a dar la máxima difusión y a aportar cartas y/o comentarios de apoyo a la especialidad, la más antigua de nuestro país.


jueves, 6 de octubre de 2011

Balnearios: agua y patrimonio


Escritores tan destacados de nuestras letras como José Luis Sampedro, Pío Baroja, Lope de Vega, Galdós, Azorín, Carmen Martín Gaite o el propio Manuel Vázquez Montalbán han situado en alguno de los muchos balnearios españoles la acción de sus obras. Sin duda, esto es así por que en torno a los balnearios se movió una riquísima vida social y se articuló una variedad de proyectos arquitectónicos y urbanísticos que han dejado su impronta en un marco rural de gran valor paisajístico y natural. Por ello, cuando visitamos un balneario no disfrutamos tan solo de sus aguas y de sus cualidades térmicas y minero-medicinales, disfrutamos de unos entornos naturales, artísticos e históricos privilegiados. Los más de doscientos manantiales declarados que hay en Andalucía hacen de esta comunidad la región española con más caudal de aguas termales a pesar de que el número de balnearios abiertos al público aún sea pequeño si consideramos sus potencialidades de explotación.

Con todo lo importante que es un curso de agua para la historia de una localidad, la existencia de un manantial casi lo es todo en poblaciones andaluzas como Tolox, Lanjarón, Carratraca, Canena, Villanueva de las Torres o Cortes y Graena -entre otras- pudiendo referirnos a ellas como auténticas villas termales. Y es que sus aguas mineromedicinales tienen un valor añadido al que tiene el agua de superficie. El agua de manantial es agua que circula a más profundidad de la habitual y por eso permanece en contacto mucho más tiempo con los minerales del subsuelo, cargándose de ellos y alcanzando una temperatura elevada. Estas características físico-químicas hacen de estas aguas un excelente medio terapéutico para una gran variedad de dolencias que encuentran en ellas alivio gracias a la utilización de técnicas ya experimentadas desde hace mucho tiempo en función de las dolencias y las propiedades de las aguas. Como acabamos de decir, en Andalucía estos manantiales se concentran en municipios rurales de pequeño tamaño pertenecientes, sobre todo, a las provincias de Almería, Granada, Jaén y Málaga (Andalucía Oriental). Cada balneario, como sus aguas, tiene su personalidad, su historia, una trayectoria centenaria a sus espaldas que lo convierten en algo único. Esas aguas sulfurosas -como las del balneario de Carratraca-, bicarbonatadas -como las de Alhama de Granada-, o las carbonatadas de Tolox son un inmenso patrimonio que la naturaleza nos ha brindado y que el hombre, desde tiempo inmemorial, ha utilizado en su propio beneficio. Y no siempre bajo las mejores condiciones de uso y disfrute. Recordemos aquí que en nuestra historia reciente muchos manantiales fueron utilizados sin comodidades hoteleras, cumpliendo de forma humilde sus funciones de dar consuelo y de aliviar las múltiples dolencias de la población rural sin recursos, como el de Santaella, en Córdoba, del que acompañamos un dibujo realizado a mediados del siglo XIX, conservado en la Biblioteca de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid. En esas instalaciones, apenas esbozadas o inexistentes, se arremolinaban en torno a algunas pozas personas llegadas, en un principio, de lugares no muy alejados, debiendo pasar algunas semanas en un entorno sin infraestructura alguna. Cuando el manantial se encontraba alejado de poblaciones habitadas no era raro encontrar conejos y pollos en corrales improvisados en torno a las chozas o cabañas que se construían para albergar a los usuarios que llegaban ansiosos de poder aliviar sus dolencias. De que las condiciones de estas pequeñas instalaciones (si es que las había) no eran las mejores nos da idea la incidencia del paludismo entre los bañistas que frecuentaban manantiales sin instalaciones balnearias como el entonces sevillano de Pozo Amargo.

La magistral pluma de José Luis Sampedro nos dejó en su novela El río que nos lleva todo ese mundo termal alejado de los grandes balnearios, del lujo y de la exquisitez…:

“…aquí no hay médico, ni luz, ni postín, ni na. Mejor: así está barato pa los pobres y áspero pa los ricos, que tienen que irse al médico (..) aquí, por un duro por barba, te metes en un cuarto y te dan hasta tu jergón de paja y tu cabezal. Lo demás que quieras tú te lo traes y tan ricamente (..)”.

La Guerra Civil acabó con muchos de estos balnearios revitalizados a finales del siglo XIX y se inició un periodo de gran decadencia para el termalismo nacional, a la que contribuyeron también el descubrimiento de los antibióticos y la cada vez mayor relevancia de los baños de mar. Ahora que vemos resurgir de sus propias cenizas la cultura de la salud y cómo los balnearios reabren sus puertas, remozados y vigorosos, debemos agradecer a las generaciones pasadas que hayan preservado ese riquísimo legado y lamentar que por dejadez o por explotación excesiva muchos manantiales hayan desaparecido de nuestra memoria -que no de la de sus antiguos usuarios-, llevándose consigo todo ese patrimonio natural, cultural y artístico que atesoraban... Pero esto es, sin duda, otra historia a la que no tardaremos en volver.


miércoles, 5 de octubre de 2011

Los agüistas del siglo XXI


Balneario de Jabalcuz (Jaén)

En la época dorada del termalismo, los agüistas acudían a los balnearios a tomar sus aguas, siendo la cura hidropínica una de las formas de administración más habitual y generalizada. Los agüistas, en su mayor parte, conocían bien las propiedades y beneficios salutíferos de las aguas de los balnearios a los que acudían para tratarse de sus dolencias. Eran también lugares de esparcimiento y ocio, lugares de encuentro de la alta sociedad acogidos en lujosos hoteles, en los que el agua no solo era una excusa. Casi todos los balnearios disponían también de alojamientos y baños para las personas menos pudientes, que acudían con fe para curar sus dolencias. Era tal el beneficio que reportaban estas aguas que muchas personas soportaban largos y penosos viajes, a veces a lomos de caballerías o incluso andando hasta llegar a los manantiales.



Fuente Alta de Huélago

Hace unos seis meses acudí a Huélago, un pueblecito del norte de la provincia de Granada, donde tras varios años seco había resurgido el manantial Fuente Alta, al que históricamente se le atribuyen propiedades curativas, sobre todo para afecciones dermatológicas. Cuando llegué, varias personas estaban bañándose en unas pozas del manantial y me comentaron que todavía recordaban como antiguamente llegaban numerosas personas a la vieja estación de ferrocarril, que acudían a bañarse a las pozas del manantial, y como dormían al raso en un olivar próximo.

Hoy en día, gran parte de los termalistas desconocen las propiedades y beneficios específicos de las aguas de los balnearios a los que acuden, aunque la mayoría conoce previamente las características de sus instalaciones, las bondades del alojamiento y restauración, incluso de los lugares turísticos que puede visitar en su entorno. Ya no toman las aguas, sino que beben refrescos o agua mineral, la cura hidropínica ha sido relegada, a excepción de alguno de los balnearios más tradicionales como el de Lanjarón. Prevalece la balneación y las aplicaciones externas, como chorros, duchas, etc, complementadas con magníficas piscinas activas, jacuzzis y multitud de modernas y novedosas instalaciones. Las primeras preguntas que realizan suelen ser: ¿dan masajes?, ¿hay chocolaterapia?, ¿cual es el horario de comidas?. Personalmente me ha llamado la atención las numerosas conversaciones entre termalistas asiduos, comparando las bondades gastronómicas de los balnearios, sus actividades de ocio, o incluso los detalles que pueden encontrarse en sus habitaciones, como jaboncillos, cremas, colonias, incluso vinos.

He preguntado a muchos agüistas sobre sus dolencias, que todos me contaban con gran detalle, pero pocos de ellos conocían el tipo de aguas que eran útiles para su tratamiento, incluso algunos desconocían las características de las aguas del balneario en el que se encontraban.

Todo esto sugiere mil preguntas: ¿el antiguo agüista estaba mejor informado que el termalista actual?, ¿existe desinformación?, ¿hay confusión entre spa y balneario?. ¿Conoce la profesión medica en general, los valores de la hidroterapia?, o más aún ¿cree en ella?, ó, ¿la receta?. ¿Que sabe la sociedad española del termalismo?, ¿influye en ello la homogeneidad de tratamientos y terapias ofertada por los balnearios?.

Continuamente se publican en el mundo numerosos artículos científicos sobre los efectos beneficiosos de las aguas mineromedicinales, sobre las acciones que sobre el organismo producen determinados tipos de aguas, sobre la idoneidad de un tipo de tratamiento para esta u otra enfermedad. Pero su divulgación es leída casi exclusivamente por miembros de los colectivos especializados en hidrología, no llega ni tan siquiera a los médicos de familia, cuando mucho menos al termalista.

Personalmente creo que el desarrollo del termalismo en España exige una labor de formación e información a todos los niveles, comenzando en la propia sanidad, siguiendo en los colegios y la educación, así como en los grandes colectivos de usuarios, como los del IMSERSO, etc, utilizando para ello todos los medios de información actuales. A este respecto hay que destacar la excelente y muchas veces poco gratificante labor que realizan las revistas especializadas en el sector, aunque lástima que llegue casi exclusivamente al sector termal, en una actividad podamos decir que casi endogámica.

Gran esfuerzo el que se dedica en la preparación y desarrollo de la prestigiosa feria de Termatalia que tiene lugar anualmente en Orense, y a la que acudimos los profesionales que de una u otra manera estamos vinculados al sector; otro ingente esfuerzo endogámico, que sirve como lugar de encuentro internacional en el que se conocen las técnicas y tecnologías mas vanguardistas, y al que acuden numerosos curiosos con el afán de recolectar todo a su paso. ¿Que tal quedaría una feria itinerante?, ?Que tal un congreso del Termalismo, en el que se unan esfuerzos y se aporten ideas para desarrollar el sector y fomentar la cultura termal en nuestro país?.

Declaración de Intenciones

Este blog nace con el objetivo de dar una humilde opinión sobre los beneficios que el termalismo puede reportar a la sociedad actual. Lo comienzo sin reflexión, animado por las palabras de mi estimada amiga Dolores Llario, directora del Balneario Cervantes, con la que me une una gran amistad desde hace ya casi dos lustros. Me proponía hacer un blog científico, pero creo que puede ser algo más que eso, puesto que en el termalismo además de ciencia, hay cultura, belleza, trabajo y riqueza, ocio y disfrute, ilusiones y esperanza. Existe además mucha historia desarrollada al amor de las aguas, ya que desde la prehistoria sus manantiales han sido punto de encuentro en torno a unas aguas diferentes, con temperaturas calidas para el baño invernal, con burbujas refrescantes en el estío, o con colores y murmullos evocadores que llaman a la reflexión y a la fantasía. Pero incluso las menos atractivas, las malolientes aguas sulfhídricas, han sido muy veneradas, sobre todo por su  poder curativo en afecciones dermatológicas, en épocas donde proliferaban las infecciones de la piel que ocasionaban grandes sufrimientos a la población.

Hay que considerar que el atractivo de estos singulares manantiales, en cuyo entorno y a lo largo de la historia, se han ido construyendo sucesivamente relevantes e incluso grandiosas edificaciones, era el bienestar y la salud. Es evidente que la higiene en épocas pasadas era fuente de salud, pero muchos manantiales han sido y son usados para bebida, y no por el frescor de sus aguas, sino por los beneficios que reportaban para el organismo. Son numerosos en todo nuestra geografía, manantiales con nombres evocadores, como fuente de la Salud, Fuente Santa, etc; existiendo en casi todos los pueblos, fuentes y manantiales a los que se les atribuyen propiedades curativas; vienen a mi memoria varias fuentes "de la Ronquera",  "de La Sarna", o incluso lagunas como "la Mellicera" en Chilca (Perú) a la que acuden con frecuencia las mujeres que desean tener hijos. 

Pero las preguntas que nos hacemos hoy en día son: ¿curan las aguas mineromedicinales?, ¿son eficaces y para qué?, ¿merece la pena ir a un balneario?.

Hace pocos días, conversaba en Termatalia con la doctora Marita Souto Figueroa, notable experta en termalismo, en la presentación de su libro "Galicia, Terma bimilenaria", cuando entabló con nosotros conversación una señora de unos 60 años, de buen aspecto, maestra por mas señas, que alababa notablemente las aguas termales de Galicia; venia tomando aguas termales asiduamente desde hacía más de 20 años. Ella refirió que gracias a ello, aconsejada por un medico amigo suyo, supero una enfermedad que le impedía trabajar y causaba gran cansancio en la vida cotidiana. Incluso comentó, que notaba como la energía fluía en ella, cada vez que tomaba las aguas, alcanzando incluso las yemas de sus dedos.

Personalmente he oído comentarios de similar significación en numerosos balnearios, como Baños de La Concepción y Baños de Tús en Albacete, o en el balneario de Graena en Granada, y San Gregorio en Cáceres, entre otros; destacando quizás por su vehemencia y numero, los testimonios sobre las virtudes de las aguas del balneario de Tolox en Málaga, a donde acuden numerosos niños durante los meses de agosto para el tratamiento de afecciones respiratorias, y que según refieren les causan alivio para el resto del curso escolar.

Recientemente y para mi sorpresa, durante las obras que dirigia para la captación de las aguas mineromedicinales de El Robledillo en San Pablo de los Montes, los tres obreros que trabajaron durante dos meses en ellas refirieron que todos ellos habían curado de heridas, llagas y picores, dos en los pies y uno en las manos; efectos que al menos perduraron tres meses después, según me reconocieron posteriormente en conversación telefónica.

Yo mismo, durante los numerosos muestreos de aguas sulfurosas que he realizado en mi trabajo, he evidenciado la suavidad que deja en la piel este tipo de aguas. 

Pero frente a ello, conozco muchas mas personas que no solo dudan, sino que no creen en los beneficios de las aguas mineromedicinales; algunas de ellas incluso son personas vinculadas a la dirección de los balnearios, o integradas dentro del sector del termalismo.

Entonces, ¿son todas ellas curaciones psico-somáticas?; ¡por supuesto no!; existen numerosas investigaciones científicas probatorias de las propiedades terapéuticas y efectos beneficiosos de las aguas mineromedicinales para la salud humana.

Bueno, sirva este experimento de introducción para el blog. El mundo del termalismo es muy extenso, abarcando desde el origen y porqué de cada manantial, composición y calidad de sus aguas, usos terapéuticos, historia, agüistas, economía, interés socioeconómico, etc, etc. Espero tener tiempo para poder seguir escribiendo de forma continuada sobre este tema tan apasionante.